El apego y las emociones

20/6/2019

 

Las relaciones de apego seguras dentro del contexto familiar están estrechamente relacionadas con un mejor desarrollo psicológico y social de los individuos. Se ha definido el apego como una función biológica destinada a vincular al niño con su madre o padre. A través de las atenciones y cuidados de los padres, el bebé y el adulto comienzan a conectar, a desarrollar una relación y un vínculo. Esta conexión corporal y emocional es clave para la formación de una relación de apego segura.

 

Dentro del contexto de una relación segura es donde se dan las condiciones idóneas para que el niño pueda poner las bases y comenzar a desarrollar los mecanismos que le permitirán entender y dominar sus pensamientos y emociones. Para ellos es necesaria una relación donde la madre se muestre sensible y comprensiva hacia las necesidades de sus hijos, y donde estas necesidades, así como los sentimientos que van asociados a ellas, sean tratados de manera abierta y orgánica, dándose una comunicación libre entre la madre y su hijo.

En un contexto de estas características los niños son capaces de, por un lado, construir de manera segura la base de su personalidad y su psicología, y por otro, tener la percepción de que los padres son un lugar seguro al que pueden recurrir cuando las cosas no van bien y se sienten asustados o angustiados.

 

 

Es muy importante que entendamos como padres la importancia que tenemos y el papel central que jugamos en la salud emocional de nuestros pequeños. Somos los responsables de que los cimientos de su personalidad sean fuertes y resistentes y somos el referente del que los pequeños van a aprender habilidades tan complejas como son la empatía o la regulación emocional.