Lo que les pasa a los niños cuando los padres pelean.

15/2/2019

El conflicto entre los padres es inevitable, este no tiene que lastimar a los niños. Aquí es cómo convertir un desacuerdo en una lección positiva.

 

Los niños prestan mucha atención a las emociones de sus padres para saber qué tan seguros están en la familia. Cuando los padres son destructivos, el daño colateral a los niños puede durar toda la vida.

 

"Cuando los niños aparecen, hay menos tiempo para hacer más, ya no eres tan paciente, ni tan flexible, y parece que hay más en juego".

 

El conflicto es una parte normal de la experiencia cotidiana, el problema  "Es la forma en que se expresa, resuelve y  lo que el niño siente,  así como las secuelas para el niño".

 

Cummings dice que pueden crecer mejor,  cuando los niños ven que sus padres resuelven problemas difíciles de una manera más asertiva.

 

El conflicto destructivo se caracteriza por:

 

  1. Agresión verbal (insultos y amenazas de abandono)
  2. Agresión física (golpear y empujar)
  3. Tácticas silenciosas (evitar, salir, enfadarse o retirarse)
  4. Capitulación: rendirse parece una solución pero no es una verdadera.

 

Algunos padres usan repetidamente estrategias hostiles entre sí,  los niños pueden sentirse:

 

  1. Angustiados, preocupados, ansiosos y desesperados. 
  2. Enojados, volverse agresivos y presentar problemas de conducta. 
  3. Desarrollan trastornos del sueño
  4. Problemas de salud como dolores de cabeza y de estómago, o pueden enfermarse con frecuencia. 
  5. Estresados, este influye con su capacidad para prestar atención, creando problemas de aprendizaje y académicos. 

La mayoría de los niños criados en entornos de conflicto destructivo tienen problemas para formar relaciones sanas y equilibradas con  terceros.

 

Las relaciones entre hermanos  van a los extremos se ven afectadas ya que se involucran demasiado y se sobreprotegen mutuamente, o son distantes y están desconectadas.

 

Algunas investigaciones sugieren que los niños de hasta seis meses registran la angustia de sus padres.  De igual manera un estudio reciente mostró que incluso los jóvenes de 19 años seguían siendo sensibles al conflicto entre los padres. 

 

Se ha demostrado que la hormona del estrés (cortisol), es más alta en niños que viven con padres que pelean constantemente, como resultado, con frecuencia se cansan y enferman, juegan menos y duermen mal. En contraste, cuando los niños experimentan un contacto tranquilo o afectuoso, el  cortisol disminuye.

 

Estudios más recientes   asocian el cortisol a diferentes problemas de comportamiento en la infancia media. 

 

Otros sistemas reguladores fisiológicos pueden dañarse, como las ramas simpáticas y parasimpáticas del sistema nervioso autónomo; estos nos ayudan a responder a una amenaza percibida, pero también son los "frenos" que nos equilibran y nos calman.

 

En 2002, los investigadores Rena Repetti, Shelley Taylor y Teresa Seeman en UCLA,  descubrieron que aquellos que crecieron en hogares con altos niveles de conflicto tenían más problemas de salud física, problemas emocionales y problemas sociales más adelante en la vida. Como adultos, tenían más probabilidades de reportar problemas vasculares e inmunes, depresión y reactividad emocional, dependencia de sustancias, soledad y problemas con la intimidad. 

 

Evitar el conflicto no es una solución. Cortesía de Sheri Glucoft Wong.

 

  1. Lidera con empatía: ábrete a el diálogo deja que el otro sepa que los ves, los capta y ponte en su lugar.                                                                                                   2. Dele a tu pareja el beneficio de la duda: asumir las mejores intenciones y ayúdese a recordar que se aman agregando un cariño.                                                  3. Recuerda que estás en el mismo equipo. Pongan todas las cartas sobre la mesa y juntos resuelvan en lugar de profundizar en los lados opuestos                            4. La crítica útil solo funciona cuando tu pareja puede hacer algo al respecto,  en el momento presente, culpar no arregla nada de lo que ya pasó.                                                                                                                                     5. Decir todo lo que se quiere decir con  amabilidad. Desaprobación, decepción, exasperación: todo se puede manejar mejor con amabilidad

¿Cómo hacer que el conflicto funcione? Cuando los padres tienen conflictos leves a moderados que involucran apoyo , compromiso y emociones positivas, los niños desarrollan mejores habilidades sociales y autoestima, disfrutan de una mayor seguridad emocional, desarrollan mejores relaciones con los padres, se desempeñan mejor en la escuela y tienen menos problemas psicológicos.

 

El conflicto constructivo se asocia con mejores resultados a lo largo del tiempo ”. Los niños se sienten más seguros emocionalmente, sus recursos internos se liberan para un crecimiento positivo del desarrollo y  se mejora su propio comportamiento pro social hacia los demás.