Priemros auxilios psicológicos en niños y adolescentes.

21/2/2019

Como los primeros auxilios médicos, los PAP debe realizarlos una persona que esté capacitada en el tema (preferiblemente que tenga alguna relación con el área de la salud), pero si es eres padre o madre de familia, también puedes aprender algunos consejos para poder estar preparado con tus hijos.

 

Los primeros auxilios psicológicos tienen 6 propósitos: brindar seguridad física y emocional a los afectados, sin hacer falsas promesas ni quitar importancia al evento traumático vivido. Además, estabilizar a la persona, dando información concreta, clara y breve, sin obligar a hablar a la persona.

El tercer objetivo es permitir la conexión con la red social de apoyo, es decir, ayudar a que establezca contacto con sus seres queridos como: cónyuge, hermanos, primos, etc.

También hay que facilitar el afrontamiento, a través del inicio del proceso de duelo ante el evento traumático, especialmente para evitar conductas negativas como la evitación y/o negación.

Existen 5 fases básicas dentro de los PAP las cuales van variando en el abordaje de acuerdo a la edad en que se encuentre en niño. Estas son: contener, calmar, informar, normalizar y consolar.

De 0-3 años: al contener evita separarte del niño, dale un espacio para que llore o grite de forma controlada. Al calmar procura de ayudar que se relaje y se siente comprendido. intenta establecer una rutina de comidas y sueño, ponle límites razonables para las pataletas (o rabietas). 

De 3- 6 años: al contener asegura la comodidad y descanso, demuéstrale tu cariño. Al calmar háblale de forma suave y trata de distraerlo con su imaginación. Al informar, ser honesto y responde sus preguntas.

De 9-12 años: al contener asegura de darle su espacio para que pueda estar solo. Al calmar dile situaciones previas similares y cómo las supo manejar, dale espacio de que se distraiga (haciendo deporte, viendo una película, saliendo con amistades). 

 

En conclusión…

Es prioritario que no solo los adultos nos preparemos para este tipo de circunstancias, sino también hacerlo con los niños (as) y adolescentes de forma que vayan adquiriendo habilidades de afrontamiento de cualquier situación inesperada que pueda llegar a producir un trauma psicológicamente hablando.